Establecer límites es fundamental para el amor propio y para la vida. El poder establecer límites nace cuando la persona ha soltado por completo la culpa. Cuando ha trabajado profundo con vergüenza. Cuando ha aprendido todo sobre merecer. Ocurre cuando la persona está lista, no antes. Y cuando ocurre, le es mágico, porque la persona siente tomarse con seriedad, cree en sí. Los demás la toman con seriedad. También le creen y creen en ella.
Primero, los límites son internos. Nacen cuando nos cuestionarnos el comportamiento. Cuando practicamos no tanto decir que No, sino más bien dejar de decir tanto que Si. Cuando preferimos la frustración por los deseos incumplidos, en lugar de la falsa ilusión de una inmediata gratificación. Es tallar y tallar tanto la Vergüenza, hasta que toda la experiencia se viva plenamente, llena de dignidad. Límites, son nuevas estructuras hechas de infinita compasión. Para merecer, dar y darme, Claridad. Para vincularme entre verdaderos adultos. Para tomar decisiones de adulto, sin espacio a la duda infantil. Es un proceso de crecimiento llevado con escucha y atención. Para generar un impacto lleno de amor: primero hacia adentro, después hacia el mundo exterior


