Próximo retiro: valle de bravo · JULIO 3-5

UN REZO PARA SANAR TODO AQUELLO POR LO QUE NO TE HAN PEDIDO PERDÓN

Está el tipo de herida que no sangra pero lleva el eco silencioso del dolor tras pasado el tiempo. Una herida infringida por alguien más, otra persona que caminó sin mirar atrás. Sin disculpa, sin responsabilidad. Sin reconocer. Menos explicar. Un dolor sagrado en su complejidad. Porque quiere tu sanación, sin importarle que no hay siquiera un perdón. Quiere que cierres ese capítulo, ponerle fin aunque esté sin fin. Pero la mente resiste, busca significado, justicia, o al menos la señal de que la persona se arrepentirá. Pero eso no sucederá. Y entonces despierta algo interno. El llamado para romper con la cadena, indultar lo atorado dentro. Porque el espíritu lo percibe, y desatora el silencio. Sabe de sentirlo todo, el peso del duelo para levantar el vuelo. Refinarlo, con suavidad. Con el verdadero perdón, sin la confusión de la pasiva excusa, o de la justificación. No se trata de olvidar, o de excusar, se trata de poner abajo el peso de alguien más. Se trata de una decisión. La alquimia de la herida, la liberación. 

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