Próximo retiro: valle de bravo · JULIO 3-5

SANAR ES UN PROYECTO EN GRUPO

Cuando escuché en una entrevista a Terence Mckenna decir “De una manera u otra, la historia del mono tonto ya terminó”, me sonó verdad. Estamos ante el llamado a un cambio, psicológico y espiritual para evitar la destrucción no solo de mi vida, sino la del planeta. En diversos círculos terapéuticos, escucho incontables historias de sanación de personas que vislumbran dos caminos para la humanidad. Uno, el exterminio brutal de una humanidad dormida. Dos, el salto cuántico de evolución nunca antes visto. La responsabilidad colectiva. Elegir una de estas dos vías. Si pongo en la vida mis tendencias destructivas nacidas de la profundidad de mi inconsciente, o si trabajo para hacerme consciente, dejar de perpetuar el mono tonto y ser una servidora de la Vida. Que el trabajo ya no debe centrarse en el ser, sino en el no-ser, para poder servir, humilde. Una visión integral del mundo. No hablo de un cambio intelectual para sanar la crisis global, hablo de sanarla con el compromiso radical de mi evolución emocional y espiritual. Hablo de cansarnos de la depresión del corazón. Hablo de agotar el sufrimiento. Cansarnos de tanta muerte sin sentido. Hablo de recurrir a las eficacias de las medicinas que apoyan al proceso. Comprometernos con la prevención, con la vida perinatal, las consecuencias desastrosas del trauma en la infancia, guiar a los niños a su desarrollo emocional, y a descubrirse en lo espiritual. Que estamos ante el monumental llamado del Tiempo que nos dice que esto es progresivo y mortal. Que la vida futura en el planeta pende de un hilo crucial.

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